Poema 3
Mirar
en vez de decir
lo que no se pudo
siquiera entrever
Mirar el mundo
en lugar de hablar
ajeno al mundo
Mirar el cuerpo
en vez
de medirlo
de escudriñarlo
de sopesarlo
de soportarlo
Y volver a mirar
para entonces
comenzar
a desdecirse
Poema 21
Adiós Aristóteles
Ya no hay nada que temer
pues todo
más que todo
se ha vuelto elíptica indiferencia
Animales políticas éticas
físicas virtudes doctrinas
habitan la desconfianza
como sombras en ciernes
que clausurarán el ocaso
Ya no hay qué saber
Porque saber
apenas habla la lengua
de la guerra
o de la usurpación del cuerpo
o de la estafa celestial
La muerte es único saber
que no podrá ser narrado
El desierto no nos ha donado
su serenidad
Por el contrario
ha esparcido el alma sin voz
la voz sin cuerpo
el cuerpo sin osamenta
Y por vez primera
serán los huesos
los huesos tibios
quienes recubran nuestra piel
Poema 22
No sabrás si quien te amaba te amaba
si quien te dolía te dolía
si quien te punzaba con desidia te punzaba
o apenas deseaba hacerte ausente
No sabrás nada de nada
Ni siquiera si el mundo seguirá siendo mundo
si a la farsa le continuará la ignominia
si al desorden le tocará retroceder
para empujar el viento con sus poquísimas ansias
No sabrás si tus hijos no sabrán
La muerte es pura ignorancia
de la vida para sí misma
Poema 31
Curiosa pretensión
la de enclaustrar el asombro
en una jaula vacía
Exasperante concreción del mundo
Tosca turbia asunción
la del alma matemática
No hay saber que sepa
cómo es
el segundo anterior
a la partida
La única soberbia posible
si acaso necesaria
si acaso soberbia
es la de los pies
Poema 48
El recuerdo guarda
un recuerdo de sí mismo
Como si fuera
la última oportunidad
para detenerse un instante
en la duda providencial
que deja el silencio
Y creer que es posible
que el amor dure
que la serenidad dure
que el durante dure
Para ello es necesario
que el sí mismo del recuerdo
olvide
su recuerdo original
Poema 57
En vistas de volver
a haber diciembre
cruzaré las piernas
hacia el lado más cretino
confrontaré dos ideas
(una: que ya no hay
más que humillación
dos: que habrá
que mostrarse
siempre de perfil)
buscaré un punto fijo
como si fuera un desmayo
a punto de despertarse
recordaré aquella historia
en que una mujer
que escribe como hombre
que escribe como niño
que escribe como anciano
desea apenas ser humano
obedeceré una única secuencia
de la memoria que juega
a que ella nunca está en mí
y me reiré recordando
que no hice más
que buscar
cierta callada alegría
un apasionado olvido
la desestimación del yo
Poema 71
Llueve en México
no porque se presuma nada
Ni el exilio ni las lápidas
ni el fin de todo aquello
que aún no ha comenzado
Tal vez porque
debe cesar el movimiento la luz
debe ceder el aire
debe callarse dios
Este cielo
(Querido Jaime
Querido Eduardo
Querida Judith)
ha visto demasiado
Y debe
por un segundo
suponer el reposar
Poema 79
No sé cómo nombrarlo
Por eso escribo
Para no nombrarlo
Para seguir amándolo
Sin que me nombre
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II - de "Hilos después" (Buenos Aires, Mármol Izquierdo, 2009).
Poema 1
¿Podrá el tiempo perdonar
lo infinito de su ausencia
amar sin énfasis sin acento
ser extraño extranjero al rumor
de esa boca seca que está que es
en medio de su cuerpo?
¿Podrá el viento nombrar
la falta de calma
El hombre imaginar
el revés de lo humano
El hábito inferir
la escasez de alegoría
Este fastuoso mundo relatar
su persistente vacuidad?
¿Podrá el olvido simular
lo inexacto de su infancia
lo ambiguo de su templo
Erguirse en sangre en aire
ignorar la recta de sus fauces
admitir otro extremo
sin mareas sin amnesias?
¿Podrá la amargura
dejar de ser olvido necio de la muerte
y ser apenas segundo insustancial
grito enrarecido equivocado
insensata palidez de la agonía?
¿Podrá la muerte suponer
que el tiempo no implora más tiempo
sino más densidad más lucidez
Como un niño torpe que añora todavía
mucha más intensidad en su torpeza?
Poema 5
Qué se imaginaron
Qué
Desde lo alto de una cornisa mínima
donde creían ver más allá del cinismo
y sólo miraban sus cejas partidas
por propia reluctancia
Pensando
en un mundo lúgubre
bajo las órdenes impías del horror
con las uñas alistadas
por palabras sin gerundios
entre ciénagas de mártires
Quizá porque ya no había mundo
o ése era el único mundo literal iletrado
No había más que una batalla
por una libertad tan parecida
al error de un pájaro en vuelo descendente
hacia todo contra nada
Pensando
en la vida que vendrá mientras la vida
sangraba cegaba sesgaba la vida
hasta hacerla desaparecer
como un trompo que interrumpe su danza
como una Biblia que ignora su indecisión
como el aire que pierde un átomo
y se vuelve paredón grito desatinado
So pena de pena
sobre una eternidad desesperada
por su propia duración
por su propia dilación
por su propia intransparencia
Qué se imaginaron
Qué
Sino
La impúdica decisión
La pálida predisposición
El sórdido vejamen
La primacía de la muerte

Poema 8
Tropezar con una sombra no es mejor
que agonizar en una lengua extranjera
Ni siquiera un puente vacío recoge
distancias mal habidas
En otro sentido
no hay bostezo que duela menos
que una risa infame en cualquier rostro
Ni hay un devoto que sostenga
su fe
su pretensión de fe
de rodillas a la horca
De ningún modo el viento puede más
que un coleóptero cualquiera
Y ninguna estrella ningún sol ningún destino
sabe mirar los ojos de un búho
y adivinar su pensamiento
Elegir palabras tibias no es más digno
que subir escaleras o descender leyendas
evitando basuras de edificios anteriores
o besar el aire
o buscar la única patria
incapaz de parsimonia
Voltear la cara hacia su lado más indiferente
no es más grato que amar la furia
que amar un lado
que amar de pronto
que amar de rapto
El dolor no enseña nada pero nada
a no ser la profundidad de la llaga
o la talla presencial de los abismos
El testigo de un asesinato porvenir
nunca ve lo que escucha
Y lo que ve
no es más que su palabra inconfesable
Además
el color marrón
apenas es recuerdo de golpe talado
típico escenario de la nada
En cierto modo
los padres adoptivos
aman mucho más que todo mecenas
Y los buitres seguirán
siendo siempre insensibles al inicio del dolor
pero no a su blasfemia
Tampoco ocupar los sitios escondidos es peor
que quedarse dormido todo un siglo
después de haber leído o deseado o inferido
que una lluvia de estrellas caerá
y que un ejército sinnúmero de patrañas
seguirá creando al mundo
Negarse a una trampa
no supone más entereza
que ajustarse con cierta elegancia
los dientes los cabellos los párpados
Y amanecer de noche
mientras se deshace la pretensión del haber
no es más honesto
que inventar horóscopos de desconocidos

Poema 17
De la relación estricta
de un vuelo
con su pájaro
De la relación obscena
de lo sabido
con la cosa
De la relación necia
del señor
con la señora
De la relación extrema
de un ruego
con el borde de la piel
De la relación infausta
del futuro
con su propio niño
De la relación incauta
del aire
con la niebla
De la relación insana
del amor
con su letanía
De la relación exhausta
de la escritura
con su imposible tema

Poema 18
La mesura lo arruina todo
Desplaza la pasión hacia su límite más tenue
corre de una vez el velo desvelado
aparta fisonomías anatomías astronomías
destroza los hilos inventados por los mitos
Como si tuviera miedo de lo humano
como si lo humano fuese el miedo mismo
como si el miedo fuese tiempo inhumano
Pone una lápida allí donde no hubo muerte
secuestra cada gesto
ante la duda de su continuidad desnuda
teme la apariencia de su verticalidad
de su posible desatino
La mesura lo arruina todo
Es como un reloj inservible
como un segundo que no sigue ni retrocede
como un minuto acodado en un trono inútil para siempre
Como una hora que anticipa
el tiempo impuro de su precipicio porvenir

Poema 29
Una presencia cualquiera
La de un pájaro un cuello una distracción
una mujer sorda
un niño que juega con su inercia
o una palabra suelta
puede ser la totalidad del alma
su ritmo su mirada su desazón
También la presencia de un vestigio
de una señal de un símbolo
o un halo rígido de luz sobre el mentón
indica qué es el mundo
o cómo podría dejar de serlo
Inclusive
la presencia de dos o más personas
de dos o más palabras
de dos o más recuerdos
puede ser la enumeración fallida
que ordena la soledad
para pasar por alto
su desatino
La cuestión es
saber si algo existe más allá de su presencia
saber si algo conmueve
al margen de su contorno su perfil
Saber si hay existencia
más acá de una presencia

Poema 32
A los casi cincuenta
qué pensar qué mirar qué decir
La vida parece estar a la deriva
en medio de todo lo que no hubo
Amor levedad afección
Aún con la premeditación de los olvidos
ya no serás lo que eras
Serás lo que no querrás ser
fingiendo que todo es como siempre ha sido
El gesto de mano se detiene
siempre en la mitad de algo de alguien
(¿Lo harás? ¿Podrás? ¿Serás? ¿Tendrás?)
La voluntad se ha vuelto
destino opaco de día feriado
El aire es poco
Nunca fue más que memoria
de una parca neblina susurrante
Prisa por vivir
Terror a la muerte desencajada
Amar inclusive
la pérdida innecesaria del amor
Y una mirada
fija
obstinada
argumental
sujeta siempre a un niño
Un niño siempre extraviado de mí
Un niño siempre excesivo en mí
En el centro mismo
de la callada y callosa espesura de mi cuerpo

Poema 35
Parece
que la saciedad no se resuelve
con la masticación de la miseria
Que la muerte no se aleja por piedad
sino por su ancestral fatiga
Que el nombre que te han dado
no te servirá para el asombro de la vida
Que un hilo otro hilo otro hilo
no componen un sueño duradero
Que la risa
hay que echarla a su propia suerte
Que la impuntualidad
no retrasa el único beso
sino el primer adiós
Que no es posible obedecer
a la duración del tiempo
y menos a la duración del alma
Que el cuerpo
es el último en enterarse
si algo
como el dolor
la virtud
la impaciencia
la insanía
es temprano
o es tarde
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